We’re back.

Cinco años más viejos, volvemos a asomarnos a una nueva campaña electoral Made in France. Como Batman y Robin, sumamos a Batichica y ahora somos tres. Las geniales opiniones expresadas en este blog sólo representan el punto de vista de sus autores.

martes, 1 de mayo de 2007

Otra excursión al Front National


París, Plaza Saint Augustin, 10 hs. Mañana límpida y primaveral, el sol le saca brillo a las calles adoquinadas. La ciudad desierta en este primero de mayo, Día del trabajo y, desde que Jean Marie Le Pen lo decidió, de Juana de Arco. La figura de la heroína fue disputada por
la extrema izquierda y la extrema derecha durante siglos, pero el líder del Frente Nacional terminó imponiendo a la Doncella de Orléans como símbolo de la Francia rural, del catolicismo, de la monarquía y de la expulsión del extranjero, antes de los ingleses, hoy de los inmigrantes. En el medio de la plaza, una Juanita de bronce sentada en su corcel levanta la espalda sobre la pequeña multitud que se ha ido congregando (Ver la fotogalería) . Los primeros en llegar son los skinheads. Chombas Fred Perry, buzos y remeras Lonsdale o Troublemakers, jeans Levi´s arremangados, borcegos Doc Martens hasta las rodillas, brazos tatuados con dibujos de alambres de púa y las cabecitas recién afeitadas. Bajan de vans con banderas con la flor de Lis o simplemente con el pabellón tricolor. Sus caras son patibularias, pero no son nada comparadas con la gentedel DPS, el servicio de seguridad del Front National. Quien nunca haya escuchado hablar de ellos, podría pensar que por sus uniformes azules, sus gorras, sus walkie talkies, sus ovejeros alemanes con bozal, sus credenciales pinchadas en el pecho, son policías, pero no,son las fuerza de choque del frente, una verdadera estructura paramilitar súper entrenada que actúa como si realmente estuviera habilitada para imponer el orden público.Una pareja que no llega a los treinta avanza hacia la plaza con un cochecito, donde duerme un bebe. Se detienen a una cuadra de la manifestación. El hombre se saca la camisa a cuadros que lleva y se pone una roja que dice Le Pen presidente. Ella se sonríe. Tiene una largapollera negra, la piel muy blanca, los ojos cargados de rimmel y muchas cadenitas de plata. Sus botas tiene una plataforma que le agregan cinco centímetros. Es una gótica. Y como ella, cientos de jóvenes que rondan los veinte años se pasean con looks góticos o metaleros.Muchos chicos con el pelo largo y remeras con nombres de grupos de Death Metal. Y muchas chicas con el pelo teñido de negro. Algunas parecen salidas de un clip de Evanescence. Los viejos burgueses que van cayendo al baile parecen desconcertados con tanto cuervo y cada tanto dejan escapar una mueca o un comentario desaprobador.Hay muchos tipos solos con cara de desgraciados, alguna vieja gótica que se pasó con el rouge y las plataformas, varios muchachotes sobrealimentados de provincia, algunas familias numerosas que le pintaron a sus hijos, con la nuca afeitada y peinados con la raya al costado, un Le Pen en los cachetes.Ya son las 11hs y la temperatura empieza a subir, y la falta de desodorante (¿una reivindicación nacionalista?) comienza a sentirse. De golpe un rumor, invade la plaza. Jean Marie le Pen, envuelto en una nube de cámaras deposita un ramo de flores al pie de la estatua de Juanita. La marcha puede empezar.El cortejo deja la plaza San Agustín y se dirige a la de la Madeleine, para desembocar en la de la Opera, donde el J.M. Le Pen deberá dar su consigna de voto. Son pocas cuadras, un itinerario pensado para un partido de la tercera edad. Sin embargo, el desfile es encabezado por la juventud del Frente Nacional. La vanguardia del FN grita con rabia, bronca, le duele el millón de electores que le robó Nicolas Sarkozy. La bestia aúlla como un perro herido.

Las francesas para los franceses

Una rubia de veintipico encabeza la marcha indicando con un megáfono lo que hay qué gritar. Primero el consabido “¡Francia para los franceses!”, pero seguido por un más sorprendente “¡Las francesas para los franceses!”, repetido con igual convicción por hombres y mujeres.
En el camino, reparten la prensa de ultraderecha, el viejo y nauseabundo Rivarol oel Dissident, que juega con la tipografía de la doble “S” del título.Un viejito trasnochado reparte unas hojas fotocopiadas tipeadas con una vieja Olivetti donde denuncia el genocidio Armenio a manos de los turcos.
Hablo con Mariam, una joven periodista árabe que trabaja para la radio estatal. Se la nota nerviosa, fuera de lugar. Esconde sus ojos detrás de sus anteojos y sus anteojos para corregir la miopía detrás de una libreta donde prepara lo que va a decir en un rato en vivo. Se ve que le gustaría estar en otra parte. Calcula que hay unas dos mil personas. La organización exagera unas quince mil. Los demás periodistas dicen que como mucho cinco mil. En este puto país no hay jamás un número oficial de manifestantes. Los que convocan tiran una cifra ridículamente alta y la policía la divide por la mitad, ese es su número. Bastaría conocer la superficie de los lugares donde transcurren siempre las manifestaciones y ver cuánta gente hay por metro cuadrado. Ahora, la marcha ya no la encabeza la rubia, sino una morocha con una vestida toda de negro con minifalda y tacos altos que agita una bandera. Los varones no le despegan el ojo del culo. Ella no sólo lo sabe, si no que parece asumir perfectamente su papel, orientar eldeseo hacia el escenario.

Un ejército a la deriva

Son las 12hs y puntualmente Jean Marie sube al escenario. Alza los brazos como un boxeador victorioso, pese a que esta vez lo sacaron del ring en la primera vuelta.
Sigo el discurso desde la boca de metro de Opera, donde la gente de prensa organizó un vallado en forma de cuadrado para que los periodistas sigan los pormenores a una distancia prudente de los manifestantes enardecidos.
Me cruzo con Alejandro d. N.., un periodista que me cuenta que por poco lo linchan unos cabezas rapadas, que le sacó una foto a un tipo con una remera del Che (ex trosko). Hizo también tomas notables de la grupa de una fotógrafa. Me dice que esta noche me mandalas fotitos.
Detrás del atril Le Pen sigue hablando. Es de lejos el orador que mejor maneja el francés de la clase política de los últimos 30 años. Su discurso, como de costumbre, está repleto de citasliterarias, de francés antiguo, de guiños para entendidos. Un tipo de prensa me da una copia del discurso y, rápidamente, descubro el párrafo donde dice que no llama a votar por Sarkozy porque lo saqueó ideológicamente, porque lo trata de extremista y sobre todo no quiere cambiar el modo de escrutinio para permitir que en las próximas legislativas el FN pueda entrar a la Asamblea Nacional. Dice que le gustaría vengarse mandando a votar por Ségolène, pero como la apoya la extrema izquierda no quiere que bajo su presión legalice a todos los indocumentados. Así que llama a una abstención masiva. Mientras leo esto, veo entre los periodistas a Jean Yves Camus, uno de los politólogo que mejor conoce a la extrema derecha. Me explica que más allá de lo que dice Le Pen, tres de cada cuatro electores del Frente Nacional votará este domingo por Nicolas Sarkozy. Le pregunto si la estrategia de Marine Le Pen, la hija de, que consistía en "desdiabolizar" la imagen del partido no les jugó en contra, y me dice que quizás le quitó algo de su esencia sulfurosa al partido, pero que la estrategia no era mala. Pasa que Sarkozy fue todavía mejor.Son las 13hs y la plaza se vacía. La Francia rancia, profunda, resentida, se lleva el odio a casa. Da la impresión de un ejército desbandado hecho de gente herida y vencida, a quien la vida le ha jugado una mala pasada dejándolos llenos de rencor. Mientras, del otro lado del Sena, los socialistas abren las puertas del estadio Charletty, donde Ségolène le hablará a la otra Francia, aquella que el periódico Rivarol llama con desprecio en la tapa la de los árabes y los BoBos.


Foto: Alejandro D.N

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estás metido en to' los fregados, killo!!! :)
Seguro que tienes más idea de la realidad francesa que muchos franceses!! Me parece super interesante!!
Me pasa a mi también aquí en España a veces (bueno, no en tu plan...pero parecido) He estado viviendo por aquí y por allá y eso ayuda a entender muchas cosas!

De aquí la importancia de la multiculturalidad, el dialogo y la t.o.l.e.r.a.n.c.i.a.!!

Bonne chance pour la suite!!
Clarie
http://www.francoespagnol.wordpress.com